Hace unos años, un amigo me llevó a conocer la Mezquita de París y, desde ese entonces, cada vez que estoy por la ciudad, siempre me hago un momento para volver.
Cuando uno entra a la mezquita la sensación es como si se encontrara con un oásis en medio de la ciudad: arquitectura y mosaicos que revelan los aspectos clásicos y actuales de la civilización y el arte musulmán, un jardín de un verdor único que invita a sentarse y tomar un minuto de descanso, una fuente que surge en medio del Gran patio, imponentes puertas de madera finamente esculpidas... El lugar es único por donde se lo mire.
Para los turistas, el acceso a las salas de rezo está prohibido. No obstante, si las puertas están abiertas, es posible hechar un vistazo al interior y ver la gran cúpula y los tapices. Antes de entrar, los creyentes deben descalzarse, de ahí el abanico de zapatos que uno ve en los ingresos.
Por último, para terminar esta visita (y este corto viaje) uno no puede dejar de ir a tomar un té a la menta con pastelería típica artesanal al café de la mezquita (que se encuentra a la vuelta del centro de culto). Los muebles de estilo oriental y la lámpara/ jaula de pájaros le dan al lugar un toque único. Si la curiosidad lo tienta, no deje de irse sin visitar el Hammam que se encuentra en el ingreso del café.
Por seguro, una experiencia inolvidable.
Grande Mosquée de Paris
2 bis place du puits de l'Ermite, Paris 5ème
Horario de verano: Sábado a jueves de 9 a 12 y de 14 a 19hs.
Horario de invierno: Sábado a jueves de 9 a 12 y de 14 a 18hs.
Los viernes no se permite el acceso al público ya que es día de rezo.
La entrada cuesta 3 euros.
Café de la Mosquée de Paris
39 rue Geoffroy Saint-Hilaire, Paris 5ème
Abierto todos los días de 9 a 0hs.
Té a la menta: 2 euros
Pastelería oriental: 2 euros por unidad
39, Rue Geoffroy Saint-Hilaire , 75005 Paris
39, Rue Geoffroy Saint-Hilaire , 75005 Paris